domingo, 26 de noviembre de 2017

Clonazepán, letras, licor y música

Uno, dos, tres, cuatro... Usa tu imaginación, ¿Qué quieres saber de mí?, tal vez, más nada de lo que ya sabes, ¿Qué quieres contarme de ti y qué estás dispuesta a confesar?, Quizás un poco menos, pero mientras tengas el teléfono encendido en la mano, sé que puedes leerme, aunque él duerma al otro lado de tu cama. No soy tu esclavo ni tu juguete, sin embargo estoy aquí para ti y sea como sea, tú sigues ahí; porque si, lo cierto es que ahora estamos vivos los dos ¿O acaso es que tú pretendes no estarlo, tomando las decisiones más fáciles?, mientras te crees la pobre víctima de un mal cuento de hadas, sin hacerte responsable del hecho que tú puedes ser tu propia heroína.

¿Cuántas pastillas serán esta noche?, No sé si eso te permita encontrarme en sueños como te busco yo mientras duermo, lo cierto es que ahora estoy en vela y aún veo aquella luz que me indica que tampoco duermes. ¿Para qué quieres saber las veces que me he escapado en el fondo de un vaso, la última semana pensando en vos?, quizás más de las que estoy dispuesto a aceptar, ¿Acaso eso cambia algo?, hace días que perdí la cuenta de las canciones que se han desgarrado en mi garganta, mientras sus letras se descomponen y recomponen para escribir tu nombre y grabarlo de nuevo en mi mente. 

No soy tonto, sé que otras piernas esbeltas desfilan ante mí algunas noches, que otras miradas coquetas que no son las tuyas y otras sonrisas ajenas, se dirigen a mí cuando calo un cigarro, vacío un shot y tarareo una canción recordándote a vos ¿Y eso que importa?, si cuando miro esos ojos, de inmediato apareces en mi mente con tu cara de fingida inocencia, desde una silla en el mismo rincón, de aquel recinto en el que nos conocimos.

¿Acaso ya olvidaste ese momento en el que mi rostro se perdía en tu cabello castaño?, mientras pretendías aparentar concentración, transcribiendo algo que ni siquiera entendías y mis brazos se cerraban alrededor de tu cintura; momentos de paz como ese, son la razón de que esté hablándote ahora, porque aún recuerdo tu respuesta cuando te pregunté si querías que te soltara; fue un rotundo no bañado en una sonrisa, mucho más segura que las respuestas vacilantes y contradictorias que le has dado a todas las otras preguntas que te he hecho; y tú y yo sabemos bien que no solo me refería a soltarte en ese momento.

¿Eres un amor peligroso?, si, lo eres, no tanto por ti, como por aquel extraño que duerme a tu lado esta noche ¿Y qué?, yo estoy dispuesto a seguir viviendo y eso no siempre es sinónimo de seguir respirando, eso tú lo sabes mejor que nadie, porque lo cierto es que ahora, tú y yo estamos vivos. Dijiste que querías leerme en soledad, quizás alejada de mi mirada que se clava en ti y obliga a tus ojos a hablar más de lo que tu boca se atreve, ahora tienes la oportunidad; sin embargo, espero que algún día te atrevas a mirarme a la cara y a decirme la verdad. Recuerda que aún me debes algo, así empezó todo ¿No? y de lo poco que sé, es que las deudas siempre se pagan queramoslo o no.

Por lo demás no me preocupo, todavía hay un pedazo de mi alma que yace en el fondo de tu bolso y estará ahí para recordarte, en cualquier momento, todo esto que somos vos y yo. Si no quieres que me vaya, recuerda mi primer dedicatoria, porque ahí está la respuesta a tu petición.