miércoles, 25 de abril de 2018

Entre más duermo, más quiero dormir

Siempre he sido muy dado a recordar lo que sueño mientras duermo, al menos cuando puedo dormir, también he sido muy dado a sufrir de insomnio y pesadillas, estas últimas, se han convertido en la principal fuente de inspiración para mis escritos. Es por ello que me resulta muy llamativo todo lo que tiene que ver con el sueño, sus procesos y las afecciones que lo alteran. De esta forma; sin tener conocimientos sobre medicina y menos sobre neurología, generalmente me resulta muy interesante leer y tratar de entender fenómenos como el MOR (REM en inglés), las alucinaciones hipnagónicas, la parálisis del sueño y narcolepsia. Es por ello que siempre me ha resultado muy curioso que muchas veces entre más dormimos (en cantidad de horas, por ejemplo los fines de semana) nos levantamos más cansados e incluso con más sueño que si no hubiéramos dormido. La respuesta a esta pregunta, me llegó anoche casi que por causalidad cuando vi un artículo que paso a citar a continuación:

Todo empieza con  nuestro ritmo de vida; generalmente tenemos muchas ocupaciones en el transcurso de la semana y en ocasiones nos acostamos a horas animales, a veces incluso unos cuantos minutos antes de que amanezca, para tener que levantarnos a las 05:00 o 06:00 de la mañana siguiente. Esta falta de tiempo de descanso, generalmente intentamos "reponerla" durmiendo horas y horas los fines de semana o cuando tenemos tiempo para hacerlo, sin embargo, al despertar, generalmente nos levantamos mucho más cansados, eso si es que logramos levantarnos.

Resulta que existen un grupo de células en el hipotálamo, que en conjunto son llamadas Sistema circadiano, y que son las encargadas de controlar todas las funciones de nuestro ritmo interno, además de reacciones como el hambre, la sed, los temblores y la sudoración. De esta forma, cuando nuestros ojos captan la luz, envían señales a este sistema y este, a su vez, envía señales al resto de nuestro sistema nervioso para despertar el resto de nuestro cuerpo. Es así que el sistema circadiano se encarga de regular de forma eficiente la energía de nuestro cuerpo y que este pueda cumplir con todas sus funciones vitales.

Por otra parte, cuando dormimos y caemos en la etapa de sueño profundo, previa a la etapa MOR (Movimiento Ocular Rápido), nuestro cuerpo se relaja, debido a que el cerebro envía señales a la médula espinal para paralizarlo, especialmente el movimiento de nuestras extremidades y así evitar que representemos lo que sucede en nuestros sueños y nos hagamos daño.

Es importante tener en cuenta que durante el sueño, nuestro cuerpo pasa por cinco etapas y cada una dura aproximadamente, noventa minutos. Las primeras dos etapas son de sueño liviano, seguidas por el MOR, que es cuando "soñamos", luego vienen dos etapas de sueño profundo, dónde es más difícil despertar.

Por ello, dormir mucho, genera que nuestro cuerpo gaste energías como si estuviera despierto, a pesar de estar dormido; las células reciben señales del sistema nervioso de que deben comportarse como si estuvieran despiertas (deben consumir energía), pero al mismo tiempo experimentan el estado de sueño, lo que les causa "confusión" y nos genera una sensación de cansancio al despertar. Adicionalmente, si dormimos durante muchas horas, es posible que cada una de nuestras etapas de sueño dure más de lo que debería durar, lo que puede hacer que despertemos en mitad de una de ellas; lo que sería algo así como empezar a resetear nuestro PC y pausarlo a la mitad del proceso, vamos a hacer que funcione mal.

Los expertos llaman a este estado 'embriaguez del sueño', ya que los síntomas son similares a los que sufrimos cuando tenemos resaca: enrojecimiento ocular, cefalea y dificultad o cansancio para mover las extremidades. Pero en realidad, lo que pasa es que nuestro cuerpo está confundido acerca del inicio y final de nuestro ciclo diario de sueño y vigilia. Ocurre algo similar cuando pasamos la noche en vela y no podemos dormir bien.

Si esto nos ocurre con frecuencia, nos vuelve más propensos a sufrir enfermedades como diabetes, problemas del corazón obesidad, así como otros síntomas como narcolepsia o apnea del sueño. Además, aquellas personas que duermen más de 9 horas diarias suelen sufrir de mala memoria.

Si nuestras habitaciones no tienen las condiciones adecuadas para dormir, es decir, son incómodas, muy iluminadas, muy frías, calurosas, hay polvo o presencia de ácaros en el ambiente que nos causen alergias respiratorias, pasaremos más tiempo en una etapa de sueño liviano (no-MOR) y no descansaremos apropiadamente, por lo que probablemente necesitaremos más horas de descanso.