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martes, 27 de octubre de 2020

La guardiana del faro

Y esa noche sin luna, iluminada por la luz del faro; la guardiana del faro se sentó a la orilla del acantilado, con la flauta entre los dedos, mientras la espuma de las olas acariciaba y le cosquilleaba en las plantas de sus pies. Sabía que desde debajo de la superficie del agua, la observaban y sabía que era peligroso, pero eso ya no le importaba.

La gitana que le había enseñado aquella vieja canción, la había advertido, que la venganza no le regresaría la dicha; sin embargo, hacía tiempo que no era la búsqueda de la felicidad lo que la impulsaba. Por eso, cuando oyó el chasquido de las aletas en la superficie, empezó a tocar su canción, mientras las lágrimas anegaban sus ojos. Una a una, las sirenas emergieron del agua, atraídas por aquella melodía, arrastrándose como podían y aferrándose a las paredes de roca húmeda y coral marchito del acantilado, con sus pupilas vacías y aquellas bocas abiertas totalmente desencajadas; las mismas, de cuyas gargantas nacían coros, canciones y estafadoras voces que hipnotizaban a los hombres por pura diversión, para luego arrastrarlos al fondo del mar, donde se ahogaban y de donde sus cuerpos nunca regresaban a la superficie.

Ella, por amor, por despecho y por venganza seguía tocando, mientras las sirenas a su alrededor se asfixiaban lentamente en el aire libre y fresco de la noche. Aquella era la muerte que había encontrado su amor al oír el canto de las sirenas, y aunque ver morir a los engendros a su alrededor, no se lo devolvería con vida, estaba segura de que ese era el precio justo que aquellos seres debían pagar.

Martes, 27 de noviembre de 2020

viernes, 17 de abril de 2015

Melodía del Bardo


Despertad guerreros, les necesitamos
oid el llamado de los cuernos de guerra
el peligro acecha vuestra morada
con maldad llega desde las fronteras
armado con sus terribles hachas afiladas.

Despertad guerreros, les necesitamos
vuestro pueblo aterrado os aclama
las madres se aferran a sus hijos en sus casas
los campesinos ruegan a los dioses por la justicia
que solo se puede obtener por las armas.

Despertad guerreros, les necesitamos
que se agiten los estandartes al viento
que se oiga el sonido de tambores y trompetas
que se alisten escuderos y armeros
porque ya la guerra toca a vuestras puertas.

Despertad guerreros, les necesitamos
cubrid con armaduras vuestros cuerpos
que se vean las espadas brillar por lo alto
mientras las flechas surcan el cielo
que todos sean testigos, del valor de nuestros guerreros.

Despertad guerreros, les necesitamos
ya se oyen sus amenazas terribles
el fuego de sus teas amenaza nuestros techos
la crueldad de sus ojos nos observa desde lejos
sin saber que tan bravos son nuestros guerreros.

Despertad guerreros, les necesitamos
que se carguen pronto las catapultas
que vuestros caballos les conduzcan por el campo
mientras las lanzas afiladas señalan al horizonte
y que hasta el último de vosotros, regrese a casa sano y salvo


sábado, 7 de marzo de 2015

Vigilantes de piedra

Sentadas sobre los muros de una imponente catedral, nuestra función ha sido desde tiempos inmemorables vigilar a los humanos de esta hermosa ciudad. Hemos sido testigas silentes de la coronación de reyes y reinas, presenciamos impotentes el sacrificio de una heroína de guerra, vimos líderes y dirigentes ir y venir con el paso de los siglos, vimos desfilar bajo nosotras a valientes mosqueteros, fuimos testigas de revoluciones que cambiaron al mundo y mientras nuestras almas permanecen encerradas en estos inmóviles cuerpos, nuestros ojos siguen vigilando a los hombres que se pasean y nos observan, admirándonos convencidos de que sólo yacemos inertes bajo esta coraza de piedra. Mientras la verdad es que solo esperamos el día en que seamos liberadas, cuando el gran conjuro sea por fin pronunciado bajo la luz de la luna y seamos rescatadas de esta terrible condena. Todas en silencio esperamos el día en que podamos vagar a nuestro antojo por el mundo. Gárgolas somos y con paciencia esperamos nuestro momento.

Marzo 2015.