jueves, 25 de diciembre de 2014

Mis whatsapp con mamá

Hace pocos días se me ha dañado mi viejo cacharro telefónico, era de esos pequeñitos que solo sirven para mensajearse y hacer llamadas (lo tenía desde hace unos tres años, larga vida para un teléfono) y me he visto en la necesidad de entrar en la onda de los smartphones; hasta ahora no me habían hecho falta ya que gracias a la Tableta, con el skype y el hangouts instalados me era muy fácil comunicarme con mis amigotes y allegados, sin embargo, a pesar de haber perdido gran cantidad de números telefónicos con el viejo cacharro, el nuevo no ha dejado de sonar todo el fin de semana con la euforia colectiva que ha causado entre mis conocidos el hecho de que ahora tengo "Whatsapp", en cuestión de unos pocos días he recuperado todos mis contactos sin haber tenido la oportunidad de encontrarme (físicamente hablando) con nadie aún. Sin embargo el presente post no habla sobre los reclamos que he recibido de parte de varias personas por no saludar por whatsapp, ni del hecho de que he sido objeto de burlas, felicitaciones, agradecimientos y demás (si, así de exagerados son mis amigotes), el presente tampoco es una crítica acerca de las personas que van distraídas por el mundo mientras se alejan de sus seres queridos y se acercan cada vez más a sus gadgets y aparatos, quedándose bizcos y lelos en las pantallas, ese ya es un argumento muy molido...

Mi post va acerca de un libro que tuve la oportunidad de leer relacionado con el tema, libro que me pasó mi hermana con la siguiente frase: "toma, leelo, ahora si lo vas a entender", como si por alguna razón el hecho de no tener un "teléfono inteligente" limitara de alguna manera la inteligencia de alguien, pero en fin....

Portada del libro en formato digital.
El libro empieza con un msj ininteligible de la madre que tiene su primer smartphone y está en el proceso de aprender a usarlo, mientras el hijo que  está en el trabajo tiene que aguantar mensaje, tras mensaje antes de que se le reviente la paciencia. Lo que podrás encontrar en el libro son montones de mensajes sin sentido, saludos maternales cada fin de semana, referencias filosóficas, musicales (sobre todo Celin Dion) y cinematográficas, chistes de mal gusto de un hijo troll, fotografías con el objetivo tapado, peleas cotidianas, una madre que manda "pesos" en lugar de besos, el desamor de madre e hijo y muchas otras situaciones que muchos ya hemos vivido con nuestros padres/hijos y la tecnología que a veces parece una barrera infranqueable entre generaciones. El libro a pesar de tener algo más de 350 páginas es realmente corto ya que se nos presenta en formato de pantalla de teléfono. Una historia de verdad linda para pasar un rato, reírse un poco y recordar lo valiosos que son nuestros seres queridos.

¿El autor? Alban Orsini, un francés Dr. en química orgánica del que no me quedó muy claro el porque se dedicó a la literatura.

Mi calificación; Súper-recomendado

2 comentarios:

  1. Para mi este post era taaan bueno hasta que técnicamente vi como mi hermano me hacía quedar como una cabeza hueca que venera los teléfonos cuando ¡por Dios ni siquiera tengo uno! y que al parecer no recuerda que mi "ahora lo vas a entender" se remite a su "de todas formas lo que me muestres en fb no lo voy a entender porque yo no tengo"... Respecto a lo demás estoy bastante de acuerdo, es un buen libro, muy recomendado.

    PD. A quienes lean esto además de mi hermano lo irónico quise escribir mi opinión aquí, en otro medio virtual. Sí, somos familia, sí, lo tengo en la habitación de al lado. Pero estoy bastante segura que decirle esto a él hubiese sido bastante inútil, sobre todo porque ya lo intenté y adivinen... Me mandó emoticones de caritas sonrientes. (:

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    1. "Sí, somos familia, sí, lo tengo en la habitación de al lado" ja, ja, ja esa parte me mató XD

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