domingo, 7 de febrero de 2016

Contradicciones de la moral

"Mi padre mató a esa chica. Es difícil admitirlo, es horrible tener que aceptar algo así, pero lo sé, mi padre mató a esa chica. ¿Qué hacer cuando la moral te dice que debes hacer lo correcto y el cariño por un ser querido te indica lo contrario?. En pocos días es su juicio y esta carga poco a poco me está matando; su coartada ha sido decir que estaba conmigo esa noche, pero esa noche yo me encontraba solo. Nunca me ha querido decir el porque me vinculó a mí en su historia, nunca me ha dicho que pasó en ese momento, pero lo sé, soy completamente consciente de ello; mi padre mató a esa chica.

Sé que no soy yo quien para juzgar a priori, mi padre es un buen hombre, un buen hombre que cometió un error, un error fatal lo sé y sé que merece castigo, pero sigue siendo mi padre. ¿Quién sería la victima de ese horrible homicidio? ¿una amante de la que no se atrevió a contarle a mi madre tal vez?, es lo que me parece más probable, es la única razón que se me ocurre para el hecho de que se estuviera viendo con ella y eso lo convertiría en un traidor, un traidor del amor de mi madre, además de un asesino... pero... fue un hombre honesto toda su vida, fue un padre cariñoso y ejemplar, no lo vi ebrio más que un par de veces en toda mi vida ¿y eso qué? ¿cuantas veces se embriaga una persona a lo largo de su vida normalmente?, eso no convierte a nadie en malvado. Mi padre siempre nos trató con cariño a mi madre, mis hermanos y yo, siempre presto para lo que necesitáramos, siempre ahí, siempre apoyándonos ¿cómo no habría de ayudarle ahora en el momento de su vida de mayor turbulencia? aunque lo sé, mi padre mató a esa chica.

Mi padre es un hombre religioso, aunque soy consciente de que eso tampoco convierte a nadie en una buena persona; pero siempre fue un hombre honesto, un ciudadano ejemplar, un trabajador consagrado, fue el modelo a seguir para mi vida, la envidia de las vecinas de mi barrio, un buen amigo, un excelente padre y hoy me enfrento a los valores éticos que el mismo me inculcó, a decir la verdad siempre y a pesar de todo.

¿Cómo abandonar a alguien que estuvo a tu lado siempre en tus momentos más difíciles? tal vez si yo fuera un ser sin corazón podría hacerlo, pero no, él es mi padre, aunque lo sé, mi padre mató a esa chica. Él fue el hombre que abrió sus brazos y se inclinó ante mí como una meta cuando empecé a dar mis primeros pasos, es la voz que me guió para decir mis primeras palabras, es la mano que sostuvo la silla de mi bicicleta cuando di mis primeros pedalazos y la misma mano que me levantó el suelo cuando me caí. Él es el  hombre que pasó noches en vela al lado de mi cama con mi madre entre los brazos cuando una terrible enfermedad estaba a punto de arrebatarme la vida, es el pecho orgulloso de mis logros y el rostro avergonzado de mis errores, es la persona que me prestó su hombro cuando necesitaba aferrarme a algo y llorar como un condenado, es el hombre que acudió en mi ayuda cuando las deudas me tenían hasta el cuello, es aquel que me sacó a los empujones de una taberna cuando el licor a causa de un despecho consumía mi vida, es el consejo oportuno, la palabra de ánimo necesaria y el reproche indispensable, es mi padre.

El caso parece muy sencillo, para que mi padre quede completamente libre, lo único que debo hacer es declarar que se encontraba conmigo esa noche, lo cual completaría su coartada y es lo que él espera que yo declare en su juicio. Sin embargo, tengo un gran compromiso con mi moral; siempre me he jactado de los valores que me inculcó él mismo, siempre me he sentido orgulloso de ello, entre ellos la honestidad. Soy un tipo que va por la vida alardeando de ser sincero y jamás decir una mentira; hay pocas cosas que me irriten tanto como las faltas a la verdad y han sido la razón por la que he señalado muchas veces antes a muchos. Es la imagen que siempre he proyectado de mi ante otros y es la misma razón que siento la necesidad de proteger. Sé que todo crimen merece un justo castigo, incluso aunque sea mi padre.

Pienso en los padres de la chica, en como se deben estar sintiendo, si fuera yo, probablemente clamaría justicia aunque ello no me devolviera su vida. Sé que su muerte no debe quedar impune, mi padre debe recibir su castigo, es lo justo, pero no me atrevo a declarar en su contra.

Si alguien supiera de mis sentimientos seguramente diría que se trata solo de una falsa moral, de un sentimiento perverso que me hace querer aparentar ser correcto y justo cuando no lo soy. Tal vez sea cierto, tal vez es mi ego el que me lleva a querer ser mejor que mi padre. Tal vez el sentimiento natural sería protegerlo a él por encima de todo, tal vez mi honor no sea tal y solo se trate de una mentira de mi mente corrupta. Tal vez mi soberbia egolatra es la que me obliga a comportarme como algo que realmente no soy. Es muy probable que al final de todo yo sea solo un mentiroso cualquiera, alguien que solo se miente a si mismo, alguien incapaz de manifestar sus propios deseos, sus propios temores, u ser ruin que se esconde tras una máscara de sinceridad forjada con hierro.

Sé que mi padre mató a esa chica, de eso no me cabe ninguna duda, pero ¿qué debo hacer?, mi padre merece un castigo, un castigo justo, aunque yo, siendo su hijo, no puedo abandonarlo. No soportaría ver a mi padre, un hombre correcto y bueno, pasar lo que le queda de su vida tras una reja".

Bogotá, D. C. 27 de abril de 2012.

La mañana de hoy fue encontrado el cuerpo de un hombre muerto en su apartamento y en avanzado estado de descomposición, gracias a las denuncias de los vecinos que se quejaron ante la policía a causa del mal olor en el lugar. El hombre de 30 años, respondía al nombre de Cristóbal Hernández y según fuentes del caso, estaba citado a declaración por el juicio que se adelanta en contra de su padre, por la muerte de una chica de 25 años, llamada Natalia Muñoz. Al parecer el hombre se habría suicidado, ya que según los investigadores, a pocos metros del cadáver fue encontrado un recipiente abierto con las últimas pastillas de un fuerte somnífero que le habría provocado un paro respiratorio y  una nota que decía lo siguiente:

"Mi padre mintió, él no se encontraba conmigo la noche de la muerte de Natalia Muñoz, ni yo me encontraba en mi apartamento. Desconozco sus razones para haber declarado eso, desconozco dónde se encontraba mi padre esa noche, pero es imposible que se encontrara conmigo, porque yo soy el asesino de Natalia Muñoz".

07 de febrero de 2016.


9 comentarios:

  1. Muy buen relato, ese era el pesar que tenia y por eso defendía a su padre. Una buena vuelta le has dado al final.
    Un abrazo

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    1. Hay un poco más en ese relato María del Carmen, tal vez Cristóbal encontró al final la forma correcta de castigar a su padre sin necesidad y de declarar en su contra. Es cierto, mintió, pero del mismo modo buscó la muerte por ello.

      Un abrazo María del Carmen, me alegra que te haya gustado.

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  2. Me has dejado muy metida Andrés. No logro determinar si uso su muerte como castigo a su padre (el mató a una hija, el murió para que su padre perdiera lo mismo que pierden aquellos que claman justicia). O si fue en realidad la culpa de decir una mentira, conllevando en contra todos los preceptos que el mismo hombre que acusan ahora le enseño. Mismo hombre que actualmente está mintiendo y quiere meterlo en una mentira. El mismo admite que no soporta eso de mentir, y por lo mismo me hace considerar la posiblidad de culpa.

    Un texto muy oscuro, deja mucho a doble interpretacion. ¿quien era la victima? una nena. ¿porque la mató? eso es lo unico que el hijo sabe seguro. el tema es ¿porque? Su padre, el hombre honesto, el que le abrió los brazos, estaba traicionando a su familia? ¿estaba en realidad traicionando a su esposa? ¿fue fortuito? ninguna explicación a tantas cosas...
    Además. cosa aparte ¿como sabe el hijo que su padre realmente asesino a esa nena? ¿y si el padre estaba haciendo otra cosa cuestionable y requiere una justificacion "legal" , como estar acompañado, para evitar caer en carcel?

    Bueh, me dejaste metida. Tu texto está muy bueno. Me dejaste barajando miles de posibilidades.

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    1. Demasiadas preguntas lady Susurros, si te las respondiera tendría que matarte también. ;)

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    2. Uhhh, la curiosidad ya me está matando. Igual preferiría una muerte más placentera que la del tipo... n_n

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    3. Andrés!

      Ya, iré por tu cama de hierro.

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  3. Un estupendo relato que nos plantea las mismas dudas y disquisiciones que sufre el protagonista. Al final encontró la manera de exculpar a su padre, aunque fuera a costa de una mentira generosa... ¡¡Muy bueno, Andrés!!

    Un abrazo y feliz comienzo de semana.

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    1. Un abrazo muy grande para vos Julia y es un placer enorme tenerte tan a menudo por mi blog. Feliz lunes para vos también.

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