viernes, 8 de abril de 2016

La historia de Shams

El manantial del Valle Rocoso, décadas atrás, fue la principal fuente de agua que abastecía la ciudad de Shajarat Alnnakhl, pero un gremio de curtidores se instaló durante mucho tiempo en sus inmediaciones contaminando un arroyo que desembocaba en él, lo que convirtió el agua en un veneno que no puede ser consumido por personas ni animales.

Shams era un don nadie, un escriba desconocido que se ganaba la vida haciendo trabajos temporales y que sabía de todo un poco sin especializarse en nada, sin embargo casi tres años atrás, empezó a investigar una formula con la que aseguraba poder purificar el agua del manantial. Shams, durante algún tiempo fue el encargado de transcribir algunos pergaminos antiguos que serían guardados en la biblioteca personal del sabio y terrateniente Mueallam. Durante esa labor encontró una receta de sales con las que supuestamente podría purificar el agua envenenada y los planos para construir un extraño artefacto que según dice, sirve para mezclar líquidos moviendo unas aspas mediante el uso de la luz solar. En ese momento, Shams se dirigió donde Mueallam para informarle de su hallazgo e hizo lo posible por convencerlo de que con esa información podrían purificar el agua del manantial. Mueallam siendo un hombre ocupado, después de revisar los pergaminos, accedió a financiar a Shams para que llevara adelante esa investigación por su cuenta.

Al principio, Shams, llegaba al taller todos los días, trabajaba durante largas mañanas, todas las tardes y en ocasiones incluso en las noches para cumplir con el trabajo encargado por Mueallam, sin embargo, Shams tenía un oscuro secreto; ocasionalmente entraba en largos períodos de tristeza y depresión que lo sumían en crisis, períodos en los que un letargo abrumador se apoderaba de él, impidiéndole llevar a cabo casi cualquier tarea, y eso pasó en ese entonces. Pero esta vez, la crisis de Shams fue mucho más larga que cualquiera de las que hubiera tenido antes, fue una situación que duró casi un año y amenazó con acabar con el futuro del joven escriba; una situación sin sentido ni razón aparente pero que de alguna forma estaba destruyendo a Shams.

Hilal era una joven que había arribado a la ciudad desde el lejano sur, experta en las artes de la curación y que estaba prometida en matrimonio a un marinero, viejo y adinerado que comerciaba con especias desde el puerto de Alfilfil Alharr. En ese entonces Hilal y Shams se conocieron por intermedio de un amigo en común y aunque desde el primer momento sintieron atracción el uno por el otro, empezaron una larga amistad que poco a poco se salió de control y se convirtió en una apasionada relación que terminó por romper el compromiso de la joven con el comerciante de especias.

Fue en ese entonces cuando Hilal se percató de lo que sucedía con Shams y se dispuso a enfrentar a su amado. Fue una discusión terrible, esa noche Hilal no paraba de reprocharle a Shams su irresponsabilidad y su falta de perseverancia, estaba enojada y se sentía decepcionada mientras él, no podía hacer otra cosa que agachar la cabeza con los ojos inundados en lágrimas y tratar de huir.

Durante varias noches seguidas, Shams se dedicó a centrarse en otros escritos para evadir a Hilal y su investigación sobre el manantial, había pasado mucho tiempo desde que no iba al taller y muchas cosas de las que había aprendido, las había dejado olvidar, por lo que lo aterraba la idea de tener  que empezar su investigación desde cero nuevamente. Sin embargo, Hilal, al contrario que Shams, podía ser muy perseverante cuando se proponía algo y ahora estaba empecinada por hacer que Shams terminara lo que había empezado.

Lo primero que hizo Hilal fue dirigirse al taller de Shams y tomar los pergaminos en los que estaban escritos sus avances. Durante semanas ella se dedicó a leer la investigación de Shams y a tratar de entender lo que más podía sobre el tema. Una vez tuvo claro lo básico sobre el trabajo de Shams, Hilal no desperdiciaba oportunidad para hacerle preguntas, cuestionarle sobre sus avances e insistirle tanto como podía con el mismo tema. Shams, aunque muchas veces se sentía incómodo y avergonzado por su cobardía, agradecía enormemente las molestias que le causaba su amada, pues entendía bien por qué lo hacía.

Una tarde, estando los dos solos, mientras Shams se dedicaba a escribir, a Hilal se le ocurrió algo para intentar distraerlo; se acercó a él, lo miró a los ojos con una de esas sonrisas pícaras que sabía que lo derretían y le dijo:

“Quiero que escribas una historia para mí, quiero que escribas una historia sobre los astros, quiero que escribas una historia sobre el amor y la luz”

Shams, al principio pensó que sería una petición demasiado fácil de satisfacer pues lo único que tendría que hacer sería inspirarse en su amada para escribir algo que a ella le gustara, sin embargo, después de intentar una y otra vez, ninguna de las historias que creó lo satisfizo por completo y terminó desechándolas todas antes de haberlas terminado. Irritado y aterrado por la idea de decepcionar a su amada, Shams se dedicó a pensar en un tema que lo complaciera, pero en su esfuerzo, terminó quedándose dormido a causa del cansancio.

Mientras estuvo dormido, Shams tuvo dos sueños. El primero fue una pesadilla en la que se soñó acostado en su cama, en penumbra, rodeado por sus almohadas y sábanas, de las cuales salían terribles cucarachas. En su sueño, aunque Shams se esforzaba por ponerse de pie para alcanzar la lámpara, no podía lograrlo a causa del terror que le producían los inmundos animales.

El segundo, fue un sueño repetitivo para Shams. Muchas veces, él se había soñado a sí mismo, como un militar al servicio del sultán y que hacía parte de una compañía encargada de capturar a una banda de forajidos. Cuando Shams y sus compañeros llegaban al campamento de los delincuentes, lo encontraban abandonado y luego eran emboscados por una lluvia de flechas que los asesinaban a todos. Pero esta vez, el sueño fue diferente. Shams, pudo recordar lo que había soñado otras veces, por lo que informó a sus camaradas y juntos prepararon una contra emboscada para sus enemigos, saliendo victoriosos en la batalla.

Al despertar, Shams aprendió algo. Entendió que su primer sueño, representaba las cosas que tenía que cambiar en su vida para seguir adelante, que tenía que enfrentar sus miedos y que no podría encontrar la luz si no se esforzaba en alcanzarla. También entendió de su segundo sueño, que tenía que aprender de los errores del pasado para no volver a cometerlos y que solo así podría salir victorioso. Fue así como Shams, se dispuso a escribir toda la historia de sus dos sueños para su amada y poder complacer su petición, para luego, regresar a su taller y continuar con la investigación que había dejado postergada durante tanto tiempo.

Nadie sabe hoy si Shams pudo purificar las aguas del manantial del Valle Rocoso, pero son muchos los que dicen haberlo visto trabajar feliz en su taller y como en su rostro aparece una sonrisa al pensar en la persona que lo ayudó a salir de la oscuridad, su amada Hilal.

08 de abril de 2016.




4 comentarios:

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    1. ¿Ah si?, ¿viste todo eso?, espero que lo hayas disfrutado mucho Sue. Muchas gracias por pasar y dejar tu huella.

      Un beso y un abrazo para vos también.

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  2. Tu cuento tiene todo el sabor de las Mil y una Noches. Mundos exóticos, un joven aprendiz, un gran trabajo a llevar a cabo, su incapacidad para llevarlo a término, un amor incondicional y el papel de la amada, los sueños reveladores y el moralizante mensaje final. Me ha gustado. Buen ritmo y estupendo final. Un cuento al más puro estilo.
    Saludos

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    1. Muchas gracias por tu comentario Isidoro. Si, está ambientado en el medio oriente con ese toque exótico que brinda la cultura árabe.

      Un abrazo y gracias por pasar, éxitos!

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