jueves, 30 de julio de 2015

El Acosador

Todo empezó como una fugaz casualidad. Una noche mientras ella se cambiaba en su habitación, pasó por alto la ventana abierta y para cuando se percató sintiendo esa sensación de frío en la espalda, típica de sentirse observada, pudo notarle parado en la ventana vecina.

Al principio parecía un sujeto decente, incluso un caballero; sus modales, su forma de saludar y el gesto amable de su rostro no revelaban nada extraño. Para ella el acoso inició como un simple juego; una mirada coqueta, un halago al pasar por la calle o un saludo demasiado cortés; pero pronto, aquellas miradas furtivas se volvieron más atrevidas y poco a poco fueron revelando su perversión. Ella sentía como la desnudaba con la mirada, sentía esos ojos descarados que se posaban en sus piernas, en su busto, en sus caderas y en sus labios al pasar. Sin embargo, su desconcierto y el tormento de persecución que le causaba aquel individuo, se mezclaba en sus adentros con el placer de sentirse deseada.

Una tarde, antes de regresar a su casa, mientras el deseo de la abstinencia la consumía, planeó seguirle el juego a su siniestro espía. Esa noche estaba decidida a asegurarse de dejar la ventana abierta y la luz encendida al salir de la ducha en un sensual y bien meditado ritual. Llegó ansiosa a casa, sonriendo maliciosamente para si misma, mientras las manos se le deshacían en nerviosos temblores, sólo para descubrir con desilusión, aparcado junto a la acera de enfrente, el pequeño camión de mudanzas y un indiferente gesto de despedida de su vecino el acosador.



6 comentarios:

  1. Jajaja...Muy bueno. Final sorprendente.

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    1. Muchas gracias Óscar Ryan, me alegra que te haya gustado. Saludos.

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  2. Ohhhh que gran desilusión. A todos nos gusta sentirnos deseados. Un abrazo.

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    1. El lío con mis relatos es que pocas veces terminan como se espera María ;)

      Un abrazo para vos también.

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  3. Pobre chica. Tiro el yoyo demasiado tarde xD.

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    1. Uno nunca sabe si es demasiado tarde o demasiado pronto para algo SJ, las cosas simplemente se dan.

      ¡Abrazo!

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