viernes, 7 de agosto de 2015

03:00

Un fuerte relámpago me hizo despertar de repente, en seguida pude oir el sonido del viejo reloj marcando las tres, "aún es temprano" susurré para mi mismo tratando de volver a la realidad; cuando me percaté de aquella horrible sensación habitual de no sentir mi brazo izquierdo. Al girar me di cuenta, ella aún desnuda y con la boca entreabierta yacía dormida a mi lado, se había quedado profunda justo sobre mi brazo. Con gran esfuerzo la aparté tratando de no despertarla y como pude liberé mi brazo aún sintiéndolo inerte. Me paré de la cama, sintiendo esos molestos corrientazos y esa sensación extraña entre cosquilleo y dolor que indica que lentamente vuelve a circular la sangre. 

Busqué la botella de whiskey, los cigarros y el encendedor en la mesita de noche, recordando con una sonrisa lo ocurrido horas atrás. Me serví un vaso y me fui a la ventana para poder fumar al aire libre, pues a pesar de todo sigo detestando el olor a tabaco en un recinto cerrado. Un nuevo relámpago iluminó la habitación dejándome ver sus ligueros y su corsete tirados por el suelo. "arrecia tormenta" susurré sintiendo un ligero escalofrío correr por mi espalda mientras le daba un trago a mi vaso y una calada al cigarro, mirando la soledad del parque afuera de casa. Ahí estaba de nuevo, ese dolor de cabeza que me está matando, el mismo dolor que me ataca todas las madrugadas a la misma hora.

"Esto no está bien" pensaba con amargura cuando un leve quejido irrumpió el silencio de la habitación. Era ella, agitándose incómoda mientras se quejaba por lo bajo; al acercarme y tocarla noté como sudaba y se movía intranquila, ahí estaban de nuevo sus pesadillas. La abracé y me tendí a su lado para cuidarla, acariciando su frente y tratando de calmarla, sin embargo mis esfuerzos fueron inútiles, por más que susurré a su oído y le tomé la mano, sabía lo que venía. Algo terrible la está atormentando y a mí me atormenta el hecho de no poder ayudarla.

Salí de la habitación mientras me ponía la ropa, un paso rápido por el lavabo me forzó a mirarme al espejo, mientras podía oír como la imagen del otro lado me replicaba "Abandonas, otra vez abandonas". Al salir de casa una última mirada a la fachada me rompió el corazón, la pena de una promesa no cumplida sin darme la oportunidad ni siquiera de pedirle perdón.

Caminé unas cuantas cuadras hasta llegar a la iglesia con la sola luz de un nuevo cigarro y unos cuantos relámpagos ocasionales iluminando mis pasos, mientras el viento me susurraba al oído "Abandonas, otra vez abandonas". Al llegar al atrio pude ver aquellas tres sombras paradas inmóviles, al acercarme dos de ellas me rodearon mientras la otra me seguía dando la espalda; uno a uno los recorrí a todos con la mirada mientras recitaba sus nombres, el primero a mi lado derecho, "El demonio del miedo", la segunda a mi lado izquierdo, "La muerte" y el tercero que no se dignaba a mirarme "El destino". Al mencionarlos los dos de los lados me miraron satisfechos y al preguntarles si me estaban esperando respondieron los tres al unisono con un "Si" que me heló la sangre.

Antes de marcharnos el de la derecha me tomó por el brazo preguntando:

- ¿Sabes? ella estuvo dispuesta a entregarse a mí, sólo para que yo no te hiciera más daño.

A lo que le respondí calándome mi máscara de la felicidad:

- Si, lo que ella nunca supo es que no podía salvarme.

Agosto de 2015.


4 comentarios:

  1. Un astuto juego introspectivo del protagonista. La personificación del miedo, la muerte y el destino. Un desenlace de renuncia al amor y una máscara de felicidad que da paso a una elegida soledad. Un relato original, una primera escena detallista y un viaje al mundo interior. Buen trabajo, Andrés.
    Saludos, compañero.

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    1. Muchas gracias Edgar, es un honor como siempre recibirte por estos lados con tus análisis detallados.

      Saludos Compadre.

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  2. ¡Hola Andrés!

    Wow, ¡qué historia! Muy bien narrada y que te deja con un raro sabor de boca. ¡Me ha encantado!

    He visto que has estado ocupado, ¿no? Tengo muchas historias para ponerme al día :D Qué bieeeen jejeje Seguro que estos días no me aburro XD

    Bueno, Andrés, felicidades por esta pequeña gran historia ;) ¡Un abrazo fuerte! ^^

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    1. Me alegra que te pases por acá Carmen y me alegra que te haya gustado la historia. Si tengo un par de cosas publicadas aunque viendo tu blog también me he dado cuenta que tienes todo un relato por capítulos!!!

      Un abrazo Carmen

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