martes, 11 de agosto de 2015

Lunes 16 de Agosto de 2010, A la madrugada.

Lunes 16 de Agosto de 2010, A la madrugada.

Lo que pasó, es algo inimaginable. He recibido su extraña visita y ahora no logro asimilarlo.

– ¿Quién anda ahí? –Pregunté sin girarme mientras sentía nuevamente el olor a claveles con sangre y el intenso frío que me calaba los huesos–
– Acaso, ¿siempre vas a preguntar lo mismo? –Preguntó la voz que ya conocía perfectamente–
– No.
– ¿Soy bienvenido esta noche?
– No eres bienvenido en mi casa, ni ahora ni nunca, pero quiero escuchar lo que tienes que decirme, luego puedes llevarte tu maldito espejo.
– Lo que debo decirte son solo mis respuestas a tus preguntas, pero debes preguntarme primero para poder responderte, Así funciona una entrevista ¿No?.

En ese momento sentí un escalofrío correrme por la espalda hasta la cabeza, me giré, miré el espejo y miré al hombre que permanecía sentado junto a este, con la pierna derecha cruzada sobre la izquierda de una forma demasiado decente.

– ¿Y qué hay del espejo? –Le dije–.
– No hay nada con el espejo es tuyo si quieres y puedes deshacerte de él si así lo deseas.
– ¿Por qué me lo enviaste?
– Las cosas están donde deben estar –Dijo el joven mientras acariciaba con un dedo el marco del espejo y lo miraba como quien detalla una obra de arte–
– Hoy me dijiste que era tuyo, además dijiste que me lo habían entregado a mí por equivocación.
– Ustedes los humanos tienen términos para ambas cosas, a lo primero le llaman… –Vaciló un poco– obsequio –Al fin atinó a decir– Y a lo segundo ustedes le llaman… mentira ¿no?
– ¿En serio eres el diablo?
– De eso jamás estarás seguro sacerdote. Es posible que yo solo sea el producto de tu imaginación, la locura o una paranoia que empieza a ser evidente, el producto de tu desesperación por hallar respuestas o tal vez esto solo sea un mal sueño. Incluso si pudieras estar seguro de que yo soy el demonio en persona, no podrías estar seguro de que lo que te diga sea realmente cierto. Recuerda que yo soy el diablo y en mí no puedes confiar –Dijo el joven mientras sonriéndome–

Miré con desanimo a mí acompañante mientras me sentaba en la cama, y cruzaba los brazos –Si, es mi gesto inconsciente para protegerme– para preguntar:

– ¿Quiere tomar algo?, no quiero ser grosero.
– No, así está bien. Muchas gracias.
– ¿Sabe?, siempre me imaginé al demonio de alguna forma distinta. No sé, no con cara de niño malcriado…
– ¿Qué? ¿Una serpiente con una manzana? ¿O Vestido con una camisilla y una trusa roja muy ceñidas al cuerpo, con patas de macho cabrío, cachos, cola como la de un toro y una barba puntiaguda y ridícula? – Mientras hablaba el Diablo gesticulaba con las manos y hacía muecas que enfatizaban en lo absurdo de la descripción–
– No –Le dije– así lo hubiera descrito un profesor de primaria de alguna aldea muy alejada de la civilización, en los 90’s. Pero yo pensaba en algo mucho más… demoníaco, algo más tentador que pudiera atraer mucho más la perversión de los seres humanos. O tal vez algún ser mucho más lúgubre, altivo y dominante. Pero, ahora que lo detallo usted parece un joven al que hubieran obligado a vestirse para un evento importante y que lo hubiera hecho a regaña dientes o el empleado de una oficina después de una agotadora jornada.

En efecto el Diablo no aparentaba pasar de los 25 años y no medir más de 1.70 m de estatura, estaba ojeroso, llevaba puesta una camisa beige de manga larga, un saco y un pantalón de color gris, que le quedaban grandes, el nudo de la corbata azul lo llevaba suelto, parecía no haberse afeitado en la mañana y aunque llevaba el cabello corto este lucía despeinado. Sin embargo era la misma persona que me había mirado desde la acera opuesta el viernes pasado. El diablo sonrió por el comentario, se puso de pie y giró sobre sus talones. Una despampanante mujer apareció en su lugar, tenía el cabello dorado, ondulado y brillante, un rostro inocente en el que resaltaban unos azules brillantes, un cuerpo perfectamente curvilíneo, senos perfectos con rosados y delicados pezones, la piel bronceada y desnuda, el culo de forma perfectamente circular y sus genitales perfectamente rasurados de tal forma que parecía haber salido de una película porno.

– ¿Así está mejor? –Me preguntó la chica con voz suave y dulce, mientras se ponía las manos en la cintura y me lanzaba una coqueta sonrisa que dejaba ver su dentadura blanca enmarcada dentro de unos sensuales y carnosos labios–
La miré a los ojos sin responder mientras tragaba saliva –No puedo negarlo, sea como sea, sigo siendo un hombre–
– No, claro que no está mejor –Reprochó riendo irónicamente el Diablo– Tú no quieres a una chica brincando desnuda por todo tu apartamento, eso no está bien para un sacerdote ¿o sí?, además, –Añadió mirando mis pantalones– Creo que sería una conversación bastante incómoda.

Y diciendo esto regresó a su forma original tumbándose de nuevo sobre la silla. Luego añadió:

– Y con respecto a lo del elegante vestido negro y la pose arrogante, si, así me han descrito muchos escritores y directores de películas en los últimos años, tantos que no te imaginas y ya estoy algo aburrido del cliché. Aunque debo reconocer que no me desagrada la idea de  causar un poco de miedo, respeto y admiración entre los seres humanos, pues ese es mi oficio ¿No?
– Ya veo, ¿Cuál es tu verdadera forma entonces? –Le pregunté–
– ¿Alguna vez, te has preguntado cómo es un ángel?
– Todo lo que puedo imaginar, está relacionado con las estatuas infantiles andróginas que hacen los escultores, pero asumo que no es así.
– Y tienes razón, –Espetó el Diablo– Podemos tomar la forma que queramos, pero normalmente tenemos prohibido acercarnos y hablar directamente con ustedes.
– ¿Con nosotros? ¿Te refieres a los humanos?
– Si, si, con ustedes.
– Suenas muy obediente para ser el Diablo, entonces ¿Por qué estás aquí?
– Ya te lo dije,… ¡Soy el diablo! –Dijo en un susurro, mientras sonreía nuevamente–
– Entonces te cambio la pregunta: ¿Por qué me escogiste a mí?
– ¿Escogerte? no seas vanidoso. Tú me invocaste que es diferente.
– También he orado y suplicado por ver a mi Señor, creo que no viene contigo ¿O sí?. Además; deben haber miles de personas que invocan demonios, brujas y apariciones para hacer pactos, conjuros, maleficios y para entregarte su alma a cambio de riqueza poder y otras cosas. No todos pueden verte como yo lo hago ahora –Añadí–

El Diablo lanzó una carcajada tan fuerte que muy de seguro pudo escucharse retumbar por toda la ciudad y tan larga que parecía que alguien lo torturaba haciéndole unas cosquillas desesperantes. Cuando al fin pudo retomar el control, con lágrimas en los ojos y sostenidose el abdomen a causa de su enloquecedora risa dijo:

– A mí no me interesan las almas de los seres humanos, además ustedes no pueden entregarme algo que no les pertenece y ni siquiera logran entender que es; No me atraen sus pactos ya que no tienen nada que puedan ofrecerme. Y si hay una razón por la que te haya visitado precisamente a ti es… Que eres un periodista.
– ¿Y eso que tiene que ver?
– ¿Acaso no te gustaría ser el primer periodista en la historia en poder entrevistar al demonio mismo? ¿Poder ser el único en revelar lo que para todos los demás son simples conjeturas?
– ¿Una entrevista? –Inquirí burlonamente– ¿Eso es lo que quieres? Te imaginaba vanidoso, pero no pensé que algo así te llamase la atención.
– Y normalmente no me llama la atención, pero a veces es divertido jugar con la ética y las absurdas creencias de los seres humanos.
– Si lo que quieres; es una entrevista, creo que no te molestará si tomo papel y lápiz, además de mi grabadora ¿No?.
– Adelante, ponte cómodo. Aunque no creo que vayas a necesitarlas.
– Te entrevistaré como deseas, pero debo advertirte que soy un fiel sirviente de Dios y no lograrás convencerme de nada, –Le dije con tono severo y añadí– luego te marcharás y me dejarás en paz.
– Ay si, Ay si un fiel sirviente de Dios, ñe, ñe, ñe, –Decía el Diablo haciendo muecas burlonas– Puedes estar completamente tranquilo, ya que no intentaré convencerte de nada, no es ese mi deseo; solo hablaremos un poco, ya tendrás bastante tiempo para sacar tus propias conclusiones, querido amigo sacerdote.


4 comentarios:

  1. ¡Uooh! ¡Sí que ha escrito de él! (Menos mal, ya pensaba que se pondría a escribir de cualquier cosa jejeje)

    Así que lo que quiere es una entrevista... Mmm... Muy interesante. Aunque, como el cura, a mí también me ha sorprendido su atuendo. Claro que, ¿quiénle ha visto para saber como es? yo no, y prefiero no hacerlo >_<

    Bueno va, uno más, jeje que me he quedado con ganas de saber qué va a decir ^^ ¡Hasta ahora!

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    1. Mucho cuidado Carmen y no vaya a ser que se te aparezca por ahí... D:

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    2. Calla, calla... >_< ¡Que me da un soponcio solo de pensarlo! XD

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    3. Pero si verás que es un tipito hasta lo más de agradable (? :P

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