domingo, 24 de julio de 2016

El bus del Ingenio


Han pasado cinco años desde que empezó esta locura. Todo inició una noche de sábado, cuando con mi amigo Paulo César Figueroa, estábamos sentados en un parque, frente a la entrada principal de la iglesia. Como siempre, una cerveza cada uno en la mano, discutiendo sobre la vida, el rock and roll, la situación del país, la política, la contaminación, la delincuencia, trastornos mentales, las mujeres e infinidad de temas que se sucedían unos a otros sin llegar a una conclusión.

En un momento dado, se formó un silencio entre los dos, de esos silencios que para muchas personas pueden resultar incómodos, pero que entre mi compadre y yo, habíamos aprendido a respetarnos, simplemente brindando compañía, y de repente, escuché esa frase que inició todo el proyecto:

- ¿Y si todo esto que hablamos entre nosotros dos, lo habláramos por radio?

Yo lo miré un poco confundido sin responder por unos segundos, le di un trago a mi cerveza, miré la entrada de la iglesia, sonreí y respondí:

- Es una buena idea...

En seguida, mi compadre empezó a divagar en mil ideas para llevar a cabo nuestro proyecto, que secciones podíamos manejar en el programa, que temas tratar y la forma de abordarlos emocionado. Si otros amigos que nos conocen bien, hubieran estado en ese momento, probablemente nos hubieran ignorado, o incluso nos hubieran reprochado las mil y un ideas que se nos habían ocurrido antes y que se habían quedado solo en eso, en ideas, en proyectos que nunca llegaron a ejecutarse, entre ellas, una campaña por la tolerancia disfrazados por la calle y repartiendo abrazos a los transeúntes espontáneos, una página web, una obra de teatro con marionetas y mil cosas más. Pero este proyecto, a pesar de que había empezado de la misma forma que los anteriores, tenía algo de diferente y la palpitación que tenía en ese momento me lo decía.

Días después, estaba yo sentado en un escritorio, frente a la administradora y uno de los locutores de la emisora de radio local, presentándoles nuestro proyecto, que apenas si estaba bosquejado en dos o tres hojas de block. No sé de qué forma se alinearon los astros en ese momento, pero lo cierto es que por alguna razón, logré convencerlos y obtuve el espacio para presentar nuestro programa. Nada mal para no saber nada de radio y menos, teniendo en cuenta que lo que nos habían brindado, era el horario de lunes a miércoles entre 20:00 y 22:00 horas, habíamos conseguido la franja principal.

Ahora venía por delante lo más difícil, darle nombre a nuestro proyecto y por supuesto, toda la parte técnica; el entrenamiento para aprender lo básico de operar los equipos de radio, el manejo del micrófono, la modulación de la voz, la edición de los jingles y todo eso. Pero lo que más nos preocupaba, era el asunto del nombre.

Sucedió una tarde en la casa de Paulo. Afuera hacía un calor impresionante y mientras tanto, nosotros estábamos sentados a la mesa del comedor llena de papeles con garabatos y rayones sin sentido, ocupábamos un PC tamaño mini que cada tanto perdía el internet y la abuela de mi compañero nos consentía con una taza de café y tostadas como refrigerio. Ya llevábamos un buen rato devanándonos los sesos con el asunto del nombre y en una hoja de papel, teníamos anotados muchos que por alguna u otra razón no terminaban de convencernos; y en ese momento, apareció la inspiración. Por esa época, yo trabajaba como analista en uno de los tantos ingenios azucareros que hay en la zona donde vivimos, pero nunca imaginé como implicaría ello en nuestro proyecto. Mientras nosotros permanecíamos ahí, tratando de encontrar un buen nombre, afuera en la calle, pude oír el característico sonido del claxon del bus que pasaba haciendo el recorrido para transportar a los trabajadores que terminaban el turno de la tarde e instintivamente, en parte para mi mismo, dije:

- Ja, ahí va el bus del ingenio...

En ese momento, algo iluminó el rostro de mi compadre de forma extraña y se quedó mirándome como si yo hubiera dicho la mayor genialidad de la vida, y yo, entendiendo lo que estaba pensando, le devolví la mirada con una sonrisa de oreja a oreja, antes de repetir a coro en un ataque de euforia:

- ¡EL BUS DEL INGENIO!

Muchas cosas pasaron durante los tres meses que estuvimos al aire. Una de las más importantes, fue haber coincidido con una dama muy especial, quien se convirtiera en la tercera pata de nuestro trípode, nuestra cómplice incondicional y encargada de las consolas, Julieth o más bien, "Julieta, mi bella Julieta", Como le gritaba yo desde la calle para que me abriera la puerta de la emisora, de lunes a miércoles, minutos antes de empezar a transmitir y a lo que ella respondía entre risas y a grito en pecho, asomándose al balcón "Oh Romeo, mi querido Romeo".



Aún recuerdo con nostalgia las experiencias vividas durante ese tiempo, los temas que causaron controversia, las llamadas de las personas que empezaban a seguir nuestro programa, los comentarios en redes sociales como Facebook o Twitter, la vez que tuvimos que terminar la transmisión de improvisto, porque Julieth se enfermó al aire, pero sin duda, una de las que mejor recordaré siempre, es la sensación que me producía escuchar los primeros acordes de guitarra de "Revolución sin manos de Fobia", La que se convertiría casi que en la banda sonora de nuestro proyecto.

Canción, Revolución sin manos - Fobia

Pero hay cosas que no duran para siempre, aunque siempre nos parecen menos duraderas las cosas buenas que nos pasan y eso nos sucedió con El bus del Ingenio, el hecho de que el programa hubiera tenido su primera transmisión mucho más allá de mitad de año y el cambio de programación de la emisora en el mes de noviembre, para iniciar con la programación decembrina, terminaron por cortar nuestro proyecto justo cuando ya teníamos una audiencia formada, eso si, con la promesa no cumplida de que volveríamos cuando iniciara el nuevo año.

El nuevo año llegó y la necesidad de Paulo por terminar su tesis de grado, junto con mi traslado a otra ciudad, impidieran que nuestro bus retomara su ruta. Sin embargo, hoy con mucho cariño quiero recordar lo que fue, ya que entre muchos otros, El bus del ingenio fue el proyecto que sirvió como semilla para iniciar con este blog años después y que probablemente, hoy constituye su columna vertebral.


Es por todo ello, que hoy, cinco años después de haber creado nuestra primera cuenta de correo y nuestra primera página en facebook, quiero saludar a mis amigos Paulo y Julieta y desearles de corazón un muy feliz cumpleaños, un brindis por nuestro Bus del Ingenio.

El día que soñé que viajaba, narrado en El bus del ingenio.


Una de tantas, de nuestras grabaciones editadas.



8 comentarios:

  1. Genial vuestro proyecto. Se nota que lo pasábais muy bien en el programa. Es genial que lo podáis recordar con tanto cariño.
    Un abrazo.

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    1. No solo lo pasábamos muy bien María, ¡nos divertíamos como enanos! Abrazo grande para vos.

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  2. Es divertido recordar cosas que se hacen cuando se es más jóvenes. No hay como divertirse trabajando. Un abrazo

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    1. Si María, yo la verdad lo recuerdo como si hubiese sido ayer. Un abrazo para vos también.

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  3. Como dicen por ahi, las ideas geniales salen cuando uno menos lo espera. Escuche algunos audios y son simplemente divertidos a morir. :D Feliz cumpleaños al señor del ingenio.

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    1. Muchas gracias y si, algunas ideas son así, ¡inesperadas!

      ¡Un abrazote!

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  4. ¡¡Aiiiiiiiiiiiiiiiix!! ¡¡Jopetiiiiis!!

    ¿Sabes la Nostalgia que me ha entrado al leerte? Me he acordado de esos Tiempos que yo también tuve, de Noches con Cervezas y chucherías, Amigos, Risas, Mil Conversaciones... Y esos Silencios en los que te quedabas pensativo y no pasaba nada... Nostalgia de esos Veintitantos de Conciertos y Festivales de Rock y Metal...

    Y luego ya... Al seguir leyendo... Me ha parecido Precioso esta forma tuya de regalarnos tus Recuerdos, de un Tiempo Sin Miedo... Porque sí, hay que tener cierto toque de Valor y Temeridad para este tipo de Proyectos... Pero la Vida es la Vida y nunca sabemos dónde está nuestro Destino ;)

    Poooor cierto... La Canción me ha encantado #SeSabe

    ¡¡Muuuchos Besitineees!! ;)))

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    1. Pues si que hace falta un poco de valor para sentarse al otro lado del micrófono, sobre todo la primera vez... o.o

      Muchas gracias por tu comentario Campanilla, un abrazo y besitines-tines-tines para vos también.

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